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La verdad y la justicia no siempre se identifican

Escrito por COPASE 21.08.2018

La verdad jurídica y la justicia, lamentablemente, no siempre se identifican. La señora Elba Esther Gordillo Morales podrá estar libre de un proceso judicial por la incompetencia y/o conveniencia política de la Procuraduría General de la República, pero la verdad histórica y la realidad demuestran claramente que la ex dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, fue la autora principal de la debacle educativa que hoy padecen los niños y las niñas en todo nuestro país debido a la mala la calidad de la educación.  Este fue el resultado neto de haber hecho “política” durante cuatro sexenios en lugar de políticas – en plural- con respecto al tema educativo.

La Señora Gordillo logró obtener una absolución legal, sin embargo ella es, sin duda, responsable del poder perverso ejercido a través del sindicato magisterial que impactó severamente el futuro promisorio y las aspiraciones legítimas de superación de toda una generación de mexicanos. La verdad es la correspondencia de lo que sabemos de la realidad, abarca valores como la honestidad, la franqueza y la sinceridad.   Por lo tanto, en opinión de COPASE la señora Gordillo Morales carece de toda calidad moral y ética profesional para ser considerada como agente confiable en el diálogo nacional por la modernización educativa del país.

Vinculado con el tema anterior, debemos recordar que hace cinco años se concretó una de las reformas constitucionales en materia educativa más importantes en la historia de México.   La reforma educativa es un gran paso en la dirección correcta porque se sustenta en principios irrenunciables: rectoría del estado, educación de calidad, evaluación para mejorar en base al merito  y desempeño,  y educación con justicia. Pero, por sí sola, no va a cambiar  la realidad si no se apoya en un plan estratégico para su adecuada implementación en todo el país.

COPASE opina que el pretender “cancelar de raíz” la reforma constitucional en materia de educación sería un error histórico con muy graves consecuencias sociales, políticas y económicas  para el futuro desarrollo  del país. La educación es el activo más valioso con el que cuenta México y no debe estar sujeta a los cálculos o intereses políticos en cada sexenio presidencial. Sin duda, es un proyecto nacional perfectible, pero siempre respetando, sobre cualquier otro,  el derecho primigenio, universal y humano de los niños de recibir una educación de calidad.

La reforma educativa no necesita cancelarse sino requiere de reformadores genuinos y patriotas   con visión de largo plazo que la respeten y exijan su adecuada implementación. En resumen, la reforma educativa es parte del bien común y como tal no debe dársele marcha atrás, solo necesita tiempo, esfuerzo  y cuidado en su adecuada y oportuna implementación.

México ya no puede darse el lujo de perder más tiempo relacionándose con grupos de poder monopólicos y caciquiles políticos.  No se puede avanzar hacia el futuro mientras se pretende permanecer aferrado al pasado. Hay que mirar menos al espejo retrovisor y más por la ventana de oportunidades.